AlumnatEntrevistesGeneral

“En la Transición los periodistas formábamos parte del ejército que traía la democracia”

Iñaki Gabilondo, periodista, presentador y escritor. La voz de España

Tengo 78 años. Nací en San Sebastián y vivo en Madrid. Actualmente participo en foros y en conferencias además de colaborar en el diario El País y en la Cadena Ser. Reivindico la capacidad de escuchar, la libertad de prensa y los valores periodísticos.

Por Neo Galceran Alastruey, Diego Grima Martínez y Bruno Xirau Guardans

Fotografía de Christian González

En 2012 obtuvo el Premio Tomás y Valiente por su compromiso con la democracia y con las libertades fundamentales.  

¿Cuál fue su rol como periodista en el proceso de la transición hacia la democracia?

Aquí se ha podido jugar limpio o jugar sucio, como siempre en la vida. Yo lo acompañé de la manera más expresiva que pude. Entre otras cosas, porque mi vida personal, naturalmente, había estado marcada por la dictadura: cuando Franco murió, yo era un hombre de 33 años con 3 hijos y director de una emisora de radio (Radio Sevilla). Pero había que salir de aquel cuartel y llevábamos mucho tiempo intentándolo.

¿Cómo se gestionó ese proceso?

No es nada fácil coger una estructura construida y consolidada durante cuarenta años por una dictadura hasta abarcar el último rincón y tratar de moverla sin que hubiera contradicciones y dificultades. Todos los esfuerzos nos parecían insuficientes a los jóvenes, pero teníamos que apostar por aquello. ¿Cómo no íbamos a apostar por nuestro futuro?

A raíz del golpe de Estado del 23F, citó años después en El País que temió por la democracia…

En aquel momento temí por la democracia porque era natural temer por ella. Como director de informativos de RTVE vi el golpe en directo sin saber si los diputados estaban siendo abatidos por las balas o se estaban intentando refugiar. Os invito a imaginarlo.

¿Y a día de hoy, teme por la democracia?

Ahora temo por la democracia, pero de otra manera. Es una herramienta que hoy en día está oxidada y la critico porque sé que la necesitamos. Cumplió un gran papel, pero en este país se ha apoltronado en su propia condición de realidad indiscutida y ha ido desarrollando un determinado tipo de patologías cada vez más visibles hoy en día. Es crucial transmitir a la gente más joven que la democracia debe ser defendida. Es como ir en bicicleta: si dejas de pedalear y luchar por ella te caes. Debe lucharse por la democracia cada día como con las cosas más importantes de la vida.

En el ámbito político se hizo una “ruptura pactada” para avanzar hacia la democracia, que dejó heridas aún abiertas a día de hoy. ¿Considera que sucedió una circunstancia parecida en el caso de la prensa  y el periodismo?

Una inundación de ese calibre va mojando e impregnando todos los rincones. El enorme peso que tuvo la política en todos los ámbitos de la sociedad causó que durante muchos años no se pudiera vivir sin estar alineado al PSOE o al PP. La peor herencia que dejamos es que la gente crea que los periodistas somos activistas de un determinado partido como consecuencia de que tengamos una visión ideológica determinada.

¿Cómo era el control sobre la veracidad de la información en la época de la Transición?

El periodista es quien se queda de guardia. En su propia esencia tiene por misión controlar el poder. Durante la época de la Transición hubo una relajación de ese sistema discutible de control porque nos sentíamos todos participantes activos de una misma aventura: estábamos con esa especie de ceguera de “el cómplice”, ya que formábamos parte del ejército que traía la democracia.

¿Cómo fue la salida de la dictadura?

Los que trabajábamos en el periodismo desde hacía tiempo llevábamos años soñando con que llegara el día. Yo soy de San Sebastián y vivía a 10 minutos de Francia. A 10 minutos de mi casa la radio transmitía información libre, como en todo el mundo menos aquí. Hacíamos muy buenos programas, pero no podíamos hacer ningún tipo de información.

Con el aumento de estímulos informativos y la llegada de las fake news, ¿qué importancia tiene la función del periodista hoy en día en comparación a la época de la Transición?

Hubo un momento en el que pareció que no iba a hacer falta la labor del periodista ya que, desde cualquier sitio, cualquiera puede contarnos la información. Pero cuando las noticias llegan, si no hay un periodista no hay manera de entenderlas.  Cuando estaba en CNN+ discutía con mi empresa porque su eslogan decía: “Lo estás viendo, está pasando”. Yo entendía qué querían decir: “He ahí el periodismo limpio, en su pura esencia, sin manipulación”. Pero yo pensaba: sí, lo estás viendo, está pasando, pero no lo estás entendiendo.

¿Por qué?

Cuando veo una lluvia caer no sé si es el vigesimocuarto día de lluvia en una tierra que está teniendo muertos por inundaciones o es la lluvia que por fin cae en una tierra sedienta que llevaba diez años esperando a que lloviera. Para contextualizar, darle valor, para colocarlo en su sitio, es necesario el periodista.

Previous post

Els Premis Nacionals de Comunicació reconeixen la labor de 'La Mira', el magazín digital conduït pel professor Francesc Canosa

Next post

El periodismo, un teleidoscopio vital

Elena Yeste