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Social Selling para encontrar trabajo

Las princesas encantadas no existen a no ser que tú quieras ser una de ellas. Dicho de otro modo, cuando estás entrando en el mercado laboral sean cuales sean tu expectativas, capacidades personales o estudios nadie te va a sacar las castañas del fuego, todo lo contrario, porque lo que se espera de ti es que seas útil y aportes soluciones en la medida de tus posibilidades. O te conviertes en mago o lo vas a tener muy crudo.

Este comentario  mío es un lugar común en estas épocas del año cuando los alumnos del Grado de Publicidad, Relaciones Públicas y Marketing de Blanquerna-URL están buscando empresa, agencia o proyecto para realizar el periodo de prácticas curriculares. En nuestra sociedad se ha producido un cambio de paradigma en lo que al aprendizaje se refiere, ya nadie espera recibir hojas en blanco para estampar una manera de hacer sino personas capaces de ser útiles, de integrarse aunque sea por poco tiempo en un proyecto y al mismo tiempo con ganas de aprender. Tener la posibilidad de ser la persona elegida en una selección, sea para una posición de prácticas o no, depende de la capacidad de saber demostrar que se puede aportar valor y que no se va sólo a aprender.

O te explicas o te inventan

Partimos de una tradición en la que la herramienta principal para poder participar en un proceso de selección era el currículum vitae con la creencia que una buena redacción era el salvoconducto que abría todas las puertas y a estas alturas de siglo podemos tener el convencimiento que se trata de un procedimiento obsoleto.

Sería un error garrafal afirmar que el currículum ha dejado de ser útil, sigue siendo un elemento importante en el proceso de selección pero no es el único y pasa a ser insuficiente si no se complementa con una buena presencia en las redes sociales.

En las redes sociales podemos explicar en un tono personal y emocional aquello que en el currículum es muy difícil de reflejar y que de hacerlo lo convertiría en un documento pesado y farragoso.

En estos momentos no tener los perfiles clásicos de las redes sociales puestos al día es señal de que no estamos presentes en el mundo y que por lo tanto nuestra existencia queda en entredicho y lo que puede ser peor la falta de relato por nuestra parte puede dar paso a interpretaciones libres por parte de nuestra audiencia. Porque, convenzámonos de una vez, nos guste o no nos buscarán en las redes sociales para saberlo todo sobre nosotros.

 

Social Selling

Se entiende por social selling el uso de las redes sociales  por parte de empresas, negocios o profesionales para conectar y fomentar conversaciones con nuestro público objetivo para establecer una relación de confianza y ayudarlos y acompañarlos en el proceso de decisión.

Tim Hugges y Matt Reynolds en su libro Social Selling: Techniques to influence buyers and changemakers nos explican que se trata de conseguir interesar a nuestro público para que cuando se presente la ocasión seamos su opción preferente.

  • ¿Que tiene que ver con la búsqueda de trabajo? Una de las primeras cosas que harán los responsables de nuestra selección será buscarnos en la red tecleando nuestro nombre en Google podemos aparecer con contenido propio, a través de enlaces de escaso interés o simplemente no aparecer. Como el último caso ya lo hemos comentado no es necesario insistir pero si nuestra presencia se limita a enlaces de poco interés como el haber participado en una carrera de fin de año o en un documento notarial el efecto será el mismo que si no lo hiciéramos.

Como el deseo que quien hace la busca es encontrarnos vale la pena que le facilitemos el trabajo y que tengamos disponible información nuestra que le sea de utilidad y que no nos pueda ser devuelta como un arma arrojadiza.

  • ¿Qué hemos de conseguir de una búsqueda sobre nosotros? Cuatro objetivos fundamentales:
  1. Que nos conozcan.
  2. Que nuestro perfil sea atractivo, aporte más información que la del currículum y genere confianza. Y por esto es importante estar bien posicionados en las búsquedas, si salimos en la segunda página es como si  no estuviéramos.
  3. Que podemos ayudar en algo, ser de utilidad y aportar valor. Si lo sabemos explicar bien, y os anticipo que lo sabemos hacer, pasaremos a ser considerados expertos.
  4. Que nos llamen o contacten con nosotros

Que, ni más ni menos, son los objetivos del social selling.

 

  • ¿Dónde hemos de estar?

 

Para estar visibles en la red tenemos dos vías complementarias:

  1. Un blog propio en el que compartir información bien sea de creación propia o procedente de terceros con nuestros comentarios. Es el lugar adecuado para poner nuestro book o para convertir un trabajo académico en un post atractivo. No me canso de repetir que un buen trabajo siempre es digno de ser compartido.
  2. Las redes sociales profesionales y aquí me refiero a LinkedIn. Pero no podemos estar de cualquier manera y pensemos de entrada en tener una buena fotografía, un titular por el que queramos ser conocidos y un relato para poner en el extracto. De esta red social nos ocuparemos en un próximo artículo.
  3. Las redes de contenido y aquí incluyo instagram y pinterest cuidando el estilo y los contenidos que compartamos, no todo vale. Instagram permite alternar lo personal con contenidos profesionales combinando imágenes con textos cortos que pueden ser compartidos directamente en Facebook para llegar a más público. En Pinterest ya sabéis, contenido gráfico, creativo y que sea un exponente de nuestra manera de ver el mundo.
  4. YouTube porque un video vale más que mil imágenes y con ellos podemos explicar muchas historias en primera persona.

 

  • ¿Qué hemos de hacer?

 

De todo menos hablar sólo sobre nosotros. Dale Carnegie en el ya muy lejano 1936 que para influir en los demás es imprescindible hablarles de lo que les interesa y que les ayuda a solucionar problemas por lo tanto no hablemos de lo mucho que valemos sino de los problemas que podemos solucionar o de las soluciones que podemos aportar.

Y todo lo anterior se resume en:

  1. Compartir contenido propio que nos permita dar a conocer nuestras habilidades. Desde contar historias a enseñar creatividades pasando por explicar experiencias que puedan demostrar o explicar lo que sabemos hacer. Si estamos entrenando un equipo de voley es posible que tengamos alguna habilidad de liderazgo por ejemplo.
  2. Compartir contenido ajeno para mostrar lo que nos gusta y por dónde van nuestros intereses profesionales. Compartir no es “colgar” un link y para que tenga algún interés para quien lo lea hemos de explicar por qué nos interesa a nosotros con un texto corto.
  3. Seguir a personas que nos interesan.
  4. Validar competencias de nuestros contactos de primer nivel en LinkedIn. Uno de los principios básicos de la influencia es la ley de la reciprocidad tal como nos cuenta Cialdini y si validamos es posible que nos validen a nosotros.

En el Grado de Publicidad, Relaciones Públicas y Marketing de Blanquerna-URL estamos trabajando para que nuestros alumnos estén en redes sociales para ser elegidos en su búsqueda de empleo. Es solo un detalle más.

 

Jordi Collell López

Profesor en la Facultat de Comunicació i Relacions internacionals Blanquerna. Universitat Ramon Llull.

Director del DEU de Blanquerna en Personal Branding.

Fundador de Soymimarca.

 

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